Cielo sin nubes

Hoy el cielo no tiene nubes, hoy no hay nubes en él. Solo una profundidad en el océano azul por encima de mi cabeza, no hay nubes hoy en el cielo.

Las telarañas se han enredado en las púas del cerco, como si fuera hace un día que alguien las puso ahí.
Hay sonidos a mi alrededor, decenas de pájaros distintos los hacen sonar, pero por más que busco, no los encuentro.

La tierra se crispa sobre mis talones como fina arena en una concha desnuda, pero el mar hoy esta en calma, la marea se ha recorrido muy adentro, como si algo la tragara, la costa luce imperturbable, aquí no hay nadie más, aunque los rastros de personas que ya no están aún se sienten; han dejado atrás toallas tendidas sobre la arena, castillos de arena desmenuzados, restos de comida entre el polvo y sombrillas multicolores, sin embargo, la marea sigue siendo comida mar adentro, no hay más murmullos aquí, todo ha quedado en calma, como la calma después de una explosión, como el silencio inmediato de un grito.

Veo al cielo, no hay nubes allá arriba, ya no recuerdo si es que las hubo algún día, dicen que sí, que las nubes siempre están ahí, pero no les creo, a veces el cielo solo esta y eso esta bien.

En veces se siente como si viviéramos en una bola de nieve, cubierta por un grueso cristal que nada deja pasar, ni el sonido de los pájaros ni el estremecer del viento, ni ruido ni personas que vengan a terminar este castillo de arena bajo este cielo sin nubes.

Febrero 20, 2026.

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